sábado, 28 de noviembre de 2009

No sé decir que no

Una vez conocí a una chica que se pasaba todo el tiempo escuchándote. Se podría decir que todo lo que sabía, lo había aprendido escuchando. Tanto al verbo como al escrito. Apilaba todos aquellos libros dentro de su cabeza; subrayándo, anotando, arrancando hojas. Filosofía, sobre todo. La poca gente que la conocía, adivinaba sus opiniones por la modulación de esa risa. A pesar de los cigarrillos, seguía siendo aterciopelada.
Así, una carcajada limpia y seca venía a significar que eras rematadamente tonto. Su variante, una sonrisa corta venía a significar "Eres sumamente tonto pero comparto tu opinión". Una risa suave y agradable significaba que le gustaba tu opinión; pero aún quedaba cierto brillo de astucia en sus ojos que revelaba algo que a la gente no le terminaba de gustar. Si algo podía confundir a la gente, era cuando se reía hacia dentro, discreta y poco sonorizada, pero aún así intensamente. Esa era la risa que usaba cuando no se reía de nada en concreto, sino de ti.
Solía decir que la humanidad no pensaba, y aún así existía. Solía decir que le gustaban los piercings porque era lo más cercano a la automutilación aceptada socialmente. Cierto día, le dije que era el día más largo del año, que si no le recordaba a algo. Era su cumpleaños. Ella me dijo que últimamente todos los días lo eran.
Los mejores momentos que pasé con ella era cuando no pasaba nada, y entonces la realidad se desplazaba a un segundo plano.
Un día, cuando empecé a redactar mis primeras gilipolleces, me dijo, a camino entre el bromeo y la seriedad, que a ver si un día escribía algo sobre ella.
Y aquí me tienen, nueve meses después de que desapareciera. No sé decir que no.

5 comentarios:

  1. Andrés, me parece que le has hecho una disección forense alucinante, me ha encantado. Me han dado ganas de conocerla.
    Estoy segura de que le gustaría tu visión de su perfil.
    Un beso.

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  2. yo tampoco se decirle que no a él, aunque sé que juega conmigo =/

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  3. Yo no les sé decir que no a las ancianas. A los demás sí.

    buen texto

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  4. Oh, sé que algún día me escribirás algo también. (:

    Precioso.

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